Ya me he hartado de volver a empezar tantas veces, de olvidarlo todo cada dos por tres, de que todo se arregle con un lo siento. Me he cansado ya de que primero vamos de buenas, luego de malas, al final lloramos y todo solucionado. Estoy planteándome la opción de ignorar por completo tu prepotencia, el sonido de tu voz, tus patéticas miradas y, en general, tú presencia. Ya que, pensando cómo arreglarlo, pierdo el tiempo. No puedo creer que todo el tiempo que pasamos haya desaparecido en un segundo, que tu boca siempre haya estado llena de mentiras y a rebosar de idioteces y frases llenas de rabia y egoísmo...
Pero, la verdad, no lo siento. El destino lo ha querido a si y, para que mentir, lo prefiero así...
Pero, la verdad, no lo siento. El destino lo ha querido a si y, para que mentir, lo prefiero así...

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